En Vallarta siguen recordándose al gobernador nayarita Ney González luego de que se diera aquella refusilata que comenzara enfrente de la 41ª Zona Militar donde sicarios detonaran armas automáticas y alguna granada en contra de la policía vallartense para darse una feroz persecución que finalizaría allá por las cercanías de San Pancho (Nayarit) con la detención de algunos criminales. Y es que el mandatario nayarita intentaría capotear responsabilidades dando a entender que esta criminalidad le era ajena a Nayarit, entidad que dizque resultara afectada por su cercanía con Jalisco.
Usando su distintiva verborrea Ney insistiría en que aquello que acontecía en Bahía de Banderas tenía que ver con un Puerto Vallarta infectado por el ‘efecto cucaracha' de la guerra de Calderón contra el crimen.. Sin embargo luego de un intercambio de dimes y diretes entre políticos (pasándose la bolita de tan devastadora violencia) se sabría que la realidad de Nayarit no era en nada diferente a la de Sinaloa, Michoacán o Jalisco. Así Ney negaría a contrapelo que los nayaritas padecieran una inseguridad y violencia (sin precedentes) que desde hace meses dejara de acatar fronteras sin ser atenuada por esos retenes que amedrentan a la sociedad pero que matan de risa a los maleantes.
De este escenario daría testimonio el movimiento ciudadano “Nayarit Unido Contra la Delincuencia (NUCD)”cuando describiera el terror y pánico cotidianos en la entidad luego que el 11 de octubre los tepiqueños despertaran con el asesinato de toda una familia en el fraccionamiento Puertas del Sol. Señalarían que “pese a lo grave del caso algún (¿narco?) político declararía a Tepic como una ciudad de paz, quizás inspirado por el silencio de los panteones”. Lo malo es que “si esta masacre ocurre en una colonia ‘segura' habría de imaginarse que pasa en colonias jodidas de esta capital (y del resto de Nayarit) donde la seguridad es algo conocido por ausente” acotaron. .
Agregaron que “maliciaban arreglos entre autoridades y el narco destacándose cierto funcionario (un tal César Jiménez) como quien se entiende con criminales y arregla tajadas para la policía y mordidas para otros (del buen gobierno nayarita), entre éstos directores y comandantes coludidos con los Zetas que se han apropiado del territorio gracias al alcahueteo del gobierno estatal”. Las noticias resultantes de tanta criminalidad “son filtradas dándose a sospechar que la prensa y medios electrónicos nayaritas reciben tajada del narco para silenciar tantas atrocidades”.
“La minimización en las declaraciones oficiales (nayaritas) es característica también de otros gobiernos priístas que insisten en atenuar el desborde criminal en otras entidades. Esta actitud sería confirmada por el procurador nayarita José Luis Béjar quien calificara como ‘pequeño incidente' al encontronazo entre narcos y federal preventiva a plena luz del día enfrente de un Kinder Cri-Cri atestado de niños. Esto lejos de esbozar a un Nayarit donde ‘nunca pasa nada' es en realidad un atentado contra la transparencia al negarnos a la sociedad el derecho de ser bien informada por sus funcionarios” acusaron.
“Rota la confianza en el gobierno los nayaritas debemos cuidarnos lo mismo de criminales que de malos funcionarios”. Pese a todo Ney ha declarado a Nayarit como “un estado que ya cambió” quizás refiriéndose a la serenidad social perdida. “Es inaudito que (Ney) pretenda tapar sol con un dedo ante tantas calamidades coincidentes con la captura de Beltrán Leyva o cuando (Ney) prefiere ir en helicóptero a todas partes y ha solicitado guardia presidencial (y hasta carro blindado) muy a pesar de afirmar que gobierna (una presunta entidad segura) donde nada malo sucede” y agregaron:
“Porque los nayaritas estamos en pánico ante el riesgo inminente de levantones. Tememos estar cerca de tantas ejecuciones y violencias que este gobernador (Ney) trata de acallar con aspirinas o manipulando a la prensa y los medios electrónicos. Ney pareciera gobernar en otra dimensión y no a este Nayarit que dice administrar, cuando ni cuenta se da del decapitado que apareciera en el Libramiento, o la balacera entre narcos en plena Avenida Country Club, o el tiroteo de alto poder entre maleantes en Jacarandas justo frente al templo de San Juan”.
“O aquel enfrentamiento donde retumbaron las granadas y las armas automáticas en Nuevo Vallarta resultando en muertos y policías heridos (¡a plena luz de día!) Los medios se limitaron (ese día) a decir que el gobierno daría apoyo económico a un policía muerto en el ejercicio del deber. O el otro encontronazo y persecución entre Libramiento y el Hotel Girasol donde volvieran a fulgurar las armas de alto poder y las granadas. O ese ejecutado en la Avenida 12 de Octubre, o los levantones a empresarios, o los robos a residencias de gente conocida”. Uds. lectores sabrán quién creerle: si a Ney González o este movimiento ciudadano “Nayarit Unido Contra la Delincuencia”.
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