OJO POLÍTICO

0
106

Por: Ramón Frías Frías

• Engarrótese

.- El domingo por fin terminaron oficialmente las precampañas y entramos de lleno al período conocido como intercampañas y tal como dijera Piporro, bonito acabaron, tal como empezaron. El Peje se mantiene de puntero, seguido muy de lejos por el Camaleón Anaya y el del tricolor.

Sin embargo los resultados registrados en procesos anteriores no permiten asegurar que sea López Obrador el ganador de la elección, porque por ejemplo Peña Nieto le ganaba con 20 puntos a Josefina, quien estaba en el segundo peldaño y finalmente el Peje, quien iba tercero, fue superado con apenas seis puntos por el ahora Presidente.

En la elección del 2006, también era puntero López Obrador, quien superaba con diez puntos a Roberto Madrazo y casi con 20 a Calderón, pero al final ganó el panista y mordió el polvo ya sabes quién.

Antes, en el último año del siglo, el sonorense Francisco Buenaventura Labastida iba en caballo de Hacienda de Amatanejo, y como ahora Anaya y Meade, peleaban el segundo lugar Cuauhtémoc Cárdenas el perredista y al final fue el paisano de las Poquianchis quien se calzó la banda.

Por lo tanto la elección todavía no está definida, pero tampoco puede nadie asegurar que suban los que ahora pelean el tercer lugar, porque además faltan los presuntos independientes, para completar doce recuadros en la papeleta.

Medios internacionales hicieron una proyección con las cifras de doce encuestas realizadas en diciembre y enero, en las cuales AMLO promedia el 37 por ciento; el camaleón 27 por ciento y Pepe 25 puntos porcentuales.

Varias cosas quedaron en claro, tales como la rabia de la ciudadanía por los aumentos a la canasta básica, pero también la baja de Anaya se debe a la división de lo que queda del Partido Acción Nacional.

Con todo y sus ocurrencias, el Peje es todavía el puntero con una aceptación, con intención de voto incluida, del 37 por ciento de mexicanos, porque lo ven como una esperanza para cambiar el gobierno.

Si en la elección del 2000 López Obrador mandó al diablo las instituciones, en este proceso no mandó al diablo las instituciones, pero sí al carajo las reformas estructurales, esas que presume Peña Nieto y popotes que lo acompañan.

También ha tomado el Peje como bandera, la clausura de las obras en proceso para el estreno de un aeropuerto en la Ciudad de México, pero como casi no tenemos para viajar en avión, a la mayoría le importa madre si hay o no terminal aérea nueva.

Hay analistas que dicen que Anaya debiera estar en el primer sitio de las preferencias, pero le critican su enriquecimiento presuntamente ilegal, además de la forma como se apropió de la candidatura presidencial. Su partido está hecho pedazos, a lo cual se agrega el hecho de no dejar que las candidaturas se decidan a nivel local.

Sin tener todavía el visto bueno de la autoridad electoral, entre los independientes se encuentra a la cabeza Margarita Zavala, la esposa del esposo, quien tiene siete puntos y los otros tres se los deja al ex Bronco y al Jaguar.

Pepe Toño Meade tiene buenas propuestas, pero la animadversión en contra de Peña Nieto, hacen que éstas caigan en oídos sordos, porque si las oyen, pero nadie las quiere escuchar por ser el personero del gobierno que nadie quiere.

Al igual que Anaya, quien deja que todo sea decidido por la jerarquía nacional, el abanderado del tricolor tampoco deja que a nivel local se decida siquiera una candiadtura a diputado. Todas las decisiones se toman en el centro, pero no del PRI, sino de Los Pinos.

Los perredistas están enojados porque no quieren un panista; los panistas porque Anaya se apropió con malas artes de la candidatura y en el PRI están enojados porque no toman en cuenta para nada a la militancia. Y es por el estado de ánimo la razón por la cual el Peje va a la cabeza.

La intercampaña es una cuarentena. Se supone que cuarenta días sin escuchar los miles de spots que nos atiborran las estaciones de radio y televisión, tiempo suficiente para que los candidatos piensen, si son capaces, de presentarnos propuestas reales.

Los problemas son de todos conocidos y fundamentalmente la inseguridad, la pobreza cada día más marcada en el país. También esperamos que tengan de verdad lo que parezca una solución en el combate al narcotráfico.

No sabemos el tipo de promesas que nos van a endilgar, pero de momento lo que sí fue muy notorio, fue la migración de las militancias de partidos políticos a otros colores, pero eso no demuestra otra cosa, que el descontento de la pohlación.

En el municipio de Buenavista Tomatlán, en la zona conocida como Tierra Caliente, la retirada es contundente. Cientos de perredistas y fundadores de este partido decidieron renunciar a su militancia para sumarse de lleno al Proyecto Alternativo de Nación que impulsa Andrés Manuel López Obrador.

“Nos vamos porque el PRD perdió el rumbo, porque ahora apoya al PAN y el PAN entregó al país”, afirmó Agustín Lara Rojas, quien encabezó la desbandada. La izquierda no levanta. Por la desorganización y la evidente falta de acuerdos, cuatro municipios michoacanos suspendieron la elección interna, pero dicen los dirigentes que no tocaron fondo.

Cual si fuese un draft de fichajes, en el partidillo Movimiento Ciudadano le hicieron un gran chipote, aunque muchos dicen que fue una alcancía, a la campaña de Enrique Alfaro, quien de buenas a primeras se quedó sin coordinador de campaña.

Alberto Uribe se aguantó hasta donde pudo y antes de terminar llorando a mares, se sumo al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y dijo que no se va porque le hayan ofrecido chamba o candidatura estatal o Federal, sino porque se niega a darle su apoyo al candidato presidencial panista.

Quien fuera considerado como uno de los hombres fuertes de MC en todo el país, simplemente dijo no estar de acuerdo con la alianza y que los cambios siempre implican decisiones, momentos, sobre todo porque en este instante los anaranjados encabezan todas las encuestas en Jalisco.

Durante su precampaña, el panista solamente vio divisiones de los panistas, descontento que detonó en la brava región de Los Altos de Jalisco, donde se dieron duro, pero recibió buen apoyo de los perredistas en CDMX y Estado de México.

Donde se fue de frentazo fue con los de la frente amplia. El pelón mayor no pudo convencer al pelón segundo y aspirante a la gubernatura de Jalisco, quien se negó a competir en alianza con PRD y MC. “Estamos listos para competir con éxito solos”.

Nos leemos mañana.